PRÓLOGO




Transitar por Aguas Subterráneas

Por Loreto Campusano Saravia[1]

Quisiera crear una obra
con la intimidad de lo cotidiano y la distancia del mito,
Porque sin la cercanía no es posible el sentimiento
y sin la distancia es imposible el asombro.
Peter Brook.

Cuando conocí aL Colectivo Zeta en 2012, comenzaban como una Compañía de Teatro Espontáneo en la ciudad de Iquique en el Norte de Chile. Emergentes todos de una larga y nutrida tradición teatral, itinerantes y plenos de la geografía del Tamarugal. Guillermo su director con más de 40 años de ejercicio en las artes escénicas, entregaba fuerza, convicción y empuje a sus compañeros en esta transformación colectiva, pues  había conocido el quehacer del Psicodrama y la ética del Teatro Espontáneo.

Conocerles a través de sus historias personales, que son parte de nuestra memoria colectiva cultural y artística fue muy conmovedor para mí.  Caminé con ellos, entramos al Teatro Municipal de Iquique (en ese momento cerrado por  restauración).

Sus sonrisas vienen a mi corazón cuando comienzo este prólogo; pude escuchar en sus voces el silencio de los años y las historias desde los muros en los que aún estaban los afiches del teatro de antaño. En un instante transitar desde el salar al mar, escuchar en esas voces la tradición teatral del norte grande en una poesía, en una letra: Z.

Acompañar una de sus primeras funciones abiertas al público fue un honor, pude percibir en cada gesto y reacción lo que decía Grotowski: “la memoria siempre es una reacción física, es nuestra piel la que no olvida”. Cada uno y una había dedicado su vida al teatro con perseverancia, compromiso, disciplina en cada detalle; en cada gesto la ética de amar el teatro en tanto ritual de lo sublime; la metáfora escénica desde la comunidad y para la comunidad.

En los años 20, comenzaba otra odisea: la del Teatro de la Espontaneidad por Jacob Levy Moreno, psiquiatra y director de teatro, creador del Psicodrama, quien fue capaz de interpelar al actor que interpretaba a Zaratustra en un teatro lleno de gente y preguntarle por su propia vida; también dramatizaba en su teatro, con su Compañía, los periódicos considerando la baja alfabetización de la época; se dedicaba a aprender los juegos de niños en los parques y escuchar la sabiduría de los relatos de mujeres marginadas por su trabajo sexual. Logró un desarrollo de la espontaneidad, creatividad y lo grupal permitiéndonos, comprender la salud desde lo colectivo en la poética del drama.

Moreno, quien creía en las historias de las personas y para quien el acto creativo era en sí mismo un acto social, queda situado en un intersticio entre el arte y la salud, entre la comunidad y la academia, entre la ciencia y la mística. Finalmente, escribiendo en los márgenes sus ideas y métodos, quedando dentro y fuera de las tendencias teatrales, psicológicas, comunitarias y del desarrollo de los tiempos.
Su  legado se escribe desde sus acciones, en una ética vinculada a los pueblos y también en una estética que es amante de las historias efímeras, que releva a los dramaturgos presentes en la función, representando vidas de seres humanos y comunidades. Este teatro inacabado e imperfecto el del teatro espontáneo se levanta como un método para volver a soñar y transformar.

En el mundo estos principios se reconocen en diversas corrientes, teatros de participación, teatros para la ternura, teatros para la transformación social, metodologías participativas, teatro comunitario, teatro social, entre otros.  Por ejemplo en Teatro Playback, su creador Jonathan Fox (1975 - EEUU), luego de su formación como psicodramatista y un viaje a Nepal, visionó como dispositivo, un teatro para la escucha de las historias no oficiales de las comunidades.  En las que se relevaría el concepto de actores ciudadanos y, nuestras acciones en tanto compañías o grupos estarían al servicio de honrar las historias de los pueblos. En el mismo sentido Jo Salas (co-fundadora del método) releva como esencial la dimensión política de este ritual. Hoy en día el Teatro Playback cuenta con una red internacional para su desarrollo.

En Latinoamérica desde los años 80 en Brasil Moyses Aguiar desarrolla un teatro para la gente y desde la gente, el Teatro Debate. En Argentina María Elena Garavelli propone un teatro sin libreto previo y retomando la tradición del Teatro Oral, cuando la escritura aún no existía y la memoria colectiva de los pueblos  era mantenida por el relato de sus poetas.

En síntesis, un teatro en que nos permitimos todos, como comunidad, compartir alrededor del fogón, un salto a la metáfora viva en el que recogemos el naufragio de los presentes, situados en la escucha del momento con la estética en la que somos convocados, en palabras de Peter Brook a atrapar esa corriente interna del narrador y juntarlas con las nuestras para devolver una mezcla que llegue al público, instalando lo invisible en el escenario con simpleza y humildad, esa la del escenario vacío, en la búsqueda incesante del pez dorado.

Colectivo Zeta se hace parte de la tradición del Teatro Espontáneo chileno, activistas del movimiento latinoamericano, relevan la cultura y el arte de esta poética, logrando situar las historias de las gentes del Norte Grande, en un contexto global, son en sí mismos memoria de nuestras artes escénicas. A través de su nombre hacen honor a don Willy Zegarra artista teatral nacido en la pampa, quien en los años 20 fue un fiel exponente de un teatro social-obrero que visibilizaba en su itinerancia las condiciones de los trabajadores de las salitreras.

Colectivo Zeta como herederos de esta tradición itinerante, y constituidos en el árbol del Tamarugo, pueden crecer y transformarse en los suelos con la más alta salinidad, desarrollando raíces muy profundas en busca de aquella humedad subterránea que nutre la tierra y permite la continuidad de la vida. Se han presentado en Paraguay, México, Ecuador, Argentina y ahora en miras a Costa Rica. En su libro anterior “Narraciones del Desierto”, nos permitieron contemplar lo invisible, y como si fuesen viento nos dejaron sentir las historias en los desiertos y contemplar la estepa, dejarnos leer la historia acallada, iluminar con nuestros corazones la desesperanza aprendida y encontrar el tesoro perdido.

El libro que usted tiene en sus manos “El Pez Dorado, historias de caletas” lo situará en esta búsqueda incesante, la del Teatro Espontáneo en el Norte Grande de un territorio llamado Chile.

Guillermo y Colectivo Zeta nos abrazan con la poética teatral, generando un lugar en nuestros corazones para estas historias que tienen el poder de ser dichas y estar en un escenario para devolvernos a todos y cada uno la mirada del tiempo en un momento, y que al mismo tiempo nos transforman y afianzan la convicción y compromiso con la historia no oficial, patrimonio inmaterial de nuestros pueblos.

La itinerancia de Colectivo Zeta en la balsa de cuero de lobo como otrora los changos, por las caletas; Los Verdes, Caramucho, Chanavayita, Chanavaya, Río Seco y Caleta San Marcos, nos devuelve imágenes e inspiraciones de aquellas vidas en sitios abandonados que ya no abandonaremos jamás, de ausencias habitadas, desde niñas solas bailando folclor a las protestas en la carretera, del picoroco a la picarona, de niños haciendo dedo, del bote destruido, del estudiar con velas, de las madres organizadas vendiendo en la ruta, del rebuscársela, de la lucha por el agua, por la casa, por la posta o la escuela.  Imágenes en movimiento, separaciones que llevan a encontrar el amor en el parapente, durmiendo en el cholguán, en el ruco, el de haber sido concebidos en la playa, el de la migración, de la alegría a la rabia, del amar, del dejar ir.

Guillermo nos permite con el libro El Pez Dorado, conocer a los nómades de hoy, al pescador, al habitante de la costa de verdad,  las raíces indígenas, el tránsito del salitre, la sal y el fertilizante,  la empresa de algas, el cambiar de la agricultura al mar, la fuerza de hacer renacer un puerto, el verano eterno; esas sonrisas, las del vivir más en la vida sencilla.

En cada silencio hablado hay mil emociones y palabras, ahí en aquella grieta que deja entrar la humedad subterránea… El pez dorado.

Mi corazón le desea al Colectivo Zeta Chile que siga en el latinoamericano con la misma convicción que comparten con el maestro Peter Brook, quien nos dice: “¿Sabes por qué triunfa el teatro?, ¿sabes por qué la gente vuelve al teatro?, porque el teatro no trata de nada en lo particular, trata de la vida, es la vida”.

Santiago, Enero 2019



[1] Psicóloga Psicoterapeuta, Psicodramatista. Actriz de Oficio y Clown. Directora de Teatro Espontáneo. Hace parte del Movimiento de Teatro Espontáneo Latinoamericano. Profesora Acreditada en Teatro Playback. Secretaria Regional para América del Sur de la Red Internacional de Teatro Playback. Entregada a sus pasos y a compartir Alas (Compañía de Teatro Espontáneo. Santiago, Chile).

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